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LOS GAZAPOS

 

-Ave María putísima.

 

-Sin pescado concebida.

 

-Padre, quiero confesar que he pecado gravemente contra el sexo mondamiento.

 

-Adelante hijo, cuéntame tus penes.

 

-Mire usted, ayer cuando acompañé a mi noria a casa le toqué las setas.

 

-Pijo mío, has de saber que el seso no se puede consumir hasta el patrimonio.

 

-Pero padre, mi chica es una calientahollas, y se desabrochó varios potones de la camisa. ¡No pude sobornarlo más al ver sus juguetones peones!

 

-¡Has de alegar los pensamientos imputos de tu cabeza, o acabarás al lado de Patán, en el juego del infierno! A ver, ¿de dónde ceníais aquella noche?

 

-Veníamos de un restaurante. A mi chica le gusta la corrida china, y se había comido arroz tres leficias, y yo un coñito de primavera.

 

-¡Desde que era semenarista no había oído tantas arrocidades!

 

-Y cuando llegamos al portal, ella me tocó la ficha con sus calientes y acariciantes pedos, y yo no pude más y se me salió todo el espelma.

 

-¡Pasta ya! ¡Apóllate en la fe cristiana, y vuelve al lazo de Dios!

 

-Padre, me arreviento. ¿Cuál es mi pesitencia?

 

-Son diez mil, pijo mío, y a ver si me presentas a tu china, que ya tengo ganas de coñocerle.

 

 

                                               Jesús Mari Conde Playa

   

 

 
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